AVISO IMPORTANTE COMUNICACIONES:
Una vez cerrado el plazo de recepción de comunicaciones, ya están disponibles los resúmenes de las comunicaciones recibidas, ordenados por secciones. Ver “Comunicaciones aceptadas”
Aclaración previa: La XI Reunión Científica seguirá el mismo procedimiento utilizado en las reuniones precedentes de la F.E.H.M. Cada sección se abrirá con una ponencia, tras la cual se presentarán en público las comunicaciones enviadas, cuyo tiempo de lectura dependerá del número de comunicaciones aceptadas por sección. Al final de la presentación de comunicaciones se abrirá un turno de preguntas.
Las últimas décadas han conocido un importante avance en el conocimiento de la realidad política europea durante la Edad Moderna. Dentro de ese contexto, la realidad de ese conglomerado que llamamos la Monarquía Hispánica se nos presenta hoy como algo vivo y cambiante, rico en matices, sustentado sobre medidos equilibrios de fuerzas, sujeto a continuas presiones, tanto interiores como exteriores. Esta compleja realidad se analiza en la actualidad, no tanto desde la óptica de la historia política e institucional, sino desde el análisis del poder, de su naturaleza y ramificaciones, así como desde su emanación del modelo social del Antiguo Régimen.
Interesa, por tanto, profundizar y debatir sobre la naturaleza del poder regio y, por supuesto, sobre la visualización del poder y su ejercicio, a través de discursos, imágenes y otros testimonios de variada procedencia. La Administración del Estado, en sus distintos niveles, y su difícil engranaje, será también objeto de atención, al igual que la articulación territorial de una Monarquía asentada en variados espacios -Europa, África, Asia y América-, con connotaciones culturales, sociales y políticas bien definidas y dispares.
La sociedad del Antiguo Régimen era esencialmente conflictiva. Esta realidad indudable precisa de minuciosos análisis para mostrar el arraigo y el alcance del conflicto y la violencia en los distintos ámbitos de la vida. Sociedad y mentalidades se abrazan en este campo para ofrecer explicaciones muy sugerentes y, sobre todo, muy esclarecedoras de la vida cotidiana en la época moderna.
La justicia, por ejemplo, con su papel no siempre bien cumplido de moderación social, podía contribuir a la desactivación de conflictos, pero también ejercía la violencia legal. Esa contradicción, entre discursos que ponen el énfasis en la deseada armonía social y las prácticas violentas que afloraban por doquier en lo público y en lo privado, fue otra constante en la vida cotidiana.
La violencia y el conflicto se escriben con mayúsculas cuanto estallan revueltas y rebeliones o en el proceloso mar de las guerras. Elementos inherentes al Antiguo Régimen, urge hoy su redefinición a la luz de las implicaciones de todo tipo que se observan en los hombres y mujeres del común, más allá de las grandes personalidades, que los vivieron y sufrieron.